sábado, 16 de septiembre de 2017

Ribera Run Race, 52 km.

    Esta no estaba en mis planes aunque si que la había mirado en alguna ocasión. Pero el destino quiso que no me la perdiera e hizo que gracias a Nutrium, me tocara un dorsal en un sorteo. Y bueno, haciendo un poder me levanté el sábado a las 4:00 de la mañana para poner rumbo a peñafiel (Valladolid). Lugar donde se disputa la prueba.
 
   En algo menos de dos horas y media me planto a pocos metros de la salida. Hoy el gps me ha llevado de lujo. Me dirijo al Coso de Peñafiel a recoger el dorsal. La verdad es que esta plaza es espectacular. Es de noche y todavía no puedo verla en condiciones aunque luego tendré tiempo para recrearme un rato en ella.

 
  En la recogida del dorsal me encuentro con Nanny a la que saludo y me pone al día de todo. Allí también están Carolina y Eduardo que han venido a beber un poco de vino a la carrera, je je je.

 
   La salida es a  las ocho. Estamos a 3ºC. Hace un fresquito muy agradable para correr, o no. Me voy al coche para prepararme. Me cambio dentro del coche por que la verdad es que el fresquito es muy frio, je je je.
  A menos veinte me voy de nuevo al Coso donde está ubicada la salida y allí veo a un tipo muy muy alto. Es Jose Vicente. Un amigo apasionado también de los maratones y largas distancias. Con él voy a estar charlando hasta que den la salida. También aparece Enrique con el que nos hacemos unas fotillos.




 
  Por megafonía nos llaman para pasar el control de chip. Ya estamos todos dentro del cajón de salida. Somos unos 90 valientes los que vamos a intentar terminar esta carrera que pasa por los viñedos y por las  bodegas mas importantes de la localidad.
  Con una cuenta atrás se da el pistoletazo de salida. Comenzamos los primeros compases de la prueba por las calles de peñafiel. Hasta que no salgamos del pueblo el recorrido es neutralizado. Vamos detrás de las bicicletas hasta cruzar la carretera coger un camino por un pinar donde nos dan vía libre para correr lo que queramos, o lo que podamos, je je je.
  Por el pinar voy junto a Jose Vicente y Enrique. Son momentos para charlar e ir tomando contacto con el terreno. El cielo está despejado por lo que creo que las temperaturas irán en aumento. Yo de momento voy con los manguitos y parece que así no estoy mal.
  En el km 3 mas o menos, una paradita para ir al excusado me separa de mis compis. Me va a tocar correr para volver a enlazar con ellos, pero no tardaré en estar de nuevo con su compañía. Enrique también ha hecho lo propio y se ha quedado un poco atrás.
  Jose Vicente me dice que me vaya yo a mi ritmo que el quiere coger el suyo. Me despido de él deseándole mucha suerte y tiro para adelante intentando coger mi ritmo crucero.
   Paso por el segundo avituallamiento que esta en el km 7, el primero era en el km 3, y bebo un poco de isotónico. Aquí cogemos un camino que va por la ribera del río Duero. Un camino con continuos sube y bajas pero que deja correr bastante bien. El río está super calmado y la niebla a ras del agua lo hace casi misterioso.
  Llego al km 10 donde está el siguiente avituallamiento. Justo en la central eléctrica Padilla. Aquí me saluda y me anima la mujer de Jose Vicente. Muchas graciaaaasss.
  Unos escalones hechos en el terreno y adornados con troncos nos hacen salvar un desnivel importante para volver a coger la senda del rio. De momento voy solo aunque llevo a corredores delante y detrás, pero intuyo que al paso de los kilómetros iré mas solo que la una.
  Este camino es precioso. Muy bien cuidado y señalizado. Es el denominado GR 14. Continúo por él hasta que en el km 13 cruzamos el río por un puente que de lejos me parecía de hierro, pero que al pasarle me doy cuenta que es de madera. Super chulo el puente este.

 
   Al salir del puente nos adentramos de nuevo en un pinar. Arena de playa es el menú de este tramo. Vamos buscando el mejor sitio por donde ir y pillar la menor arena posible. Así será hasta que lleguemos a la primera bodega. Situada en el km 14,5.
  Entramos en la Bodega Dehesa Los Canónigos. Impresionante. Todo muy bien cuidado hasta el mínimo detalle. Allí tenemos nuestro cuarto avituallamiento. Una larga mesa con agua, isotónico, fruta..... donde me paro a repostar. Y unos metros mas adelante una barra con una selección de sus vinos. Una mujer me ofrece probarlos pero de momento no me apetece tomar vino. Se lo agradezco enormemente y continúo mi camino.
  Salgo de la bodega y volvemos a coger camino de arena. Voy detrás de otros tres corredores. Todos intentando coger la trazada buena por que este terreno nos está cargando los gemelos. Y por fin volvemos a coger la ribera del río. Esta vez por su margen derecho. No dejaremos el GR 14 hasta llegar a San Bernardo donde a las puertas del monasterio de Santa María de Valbuena, tenemos un puesto con agua. Aquí reposto y me hago unas fotillos con el monasterio de fondo.






  Ahora tenemos un tramo de carretera que me llevará directos a la Bodega Emina. Estoy casi en la media maratón.



  Aquí hay control de chip y el spiker anuncia mi llegada. Voy directo al avituallamiento para beber algo. Han montado castillos hinchables para los peques y alguna actividad para su disfrute.




  Aquí volvemos tener de todo un poco. Tomo fruta, Chocolate..... Y me ofrecen también salmorejo que me encanta pero que ahora mismo no me apetece mucho. También tenemos degustación de vinos de la bodega.
  Cuando voy a salir llega Eduardo. Hablo un ratillo con el y después continuo el camino marcado. Una larga subida es lo que nos toca ahora. Aquí me pongo a la altura de Silver, un chaval de Cadiz que sería mi compañero en estos últimos 30 kms. Por detrás viene Eduardo que sube corriendo y nos pasa como un avión.
  Después de salvar este desnivel, viene la parte mas bonita del recorrido. Los campos de viñedos se abren a nuestro paso. Tenemos que pasar por medio de las viñas emparradas, lo que lo hace superchulo pero que para las patas es muy cargante. Aquí cogemos a Eduardo que va disfrutando del paisaje.


  Aquí comienza la andadura de los tres. Muchas conversaciones, conocernos un poquito y sobre todo disfrutar de la carrera en buena compañía.





  Y.. Llegamos a la bodega hacienda Monasterio donde volvemos a tener un suculento refrigerio, je je je. Tengo que decir que coincidimos también con otro corredor. Este no para en los avituallamientos. Aquí nos adelanta y luego en el recorrido le adelantamos nosotros. Esa será la tónica hasta la meta.
  Cogemos un camino todo recto que va paralelo a la carretera. Vemos a lo lejos la siguiente bodega por donde tenemos que pasar. En un momento dado oímos un zumbido muy fuerte que nos hace levantar la vista hacia el cielo. Un dron vuela sobre nuestras cabezas observando nuestros movimientos.


  Por fin, ya en el km 31, llegamos a la bodega Nexux. Impresionante también esta bodega. Llegamos al avituallamiento y de momento paramos a tomar algo de fruta y dulce, pero rápidamente nos vamos al stand de la bodega donde se encuentra Eduardo probando un vinito y jalándose un pincho de tortilla que nos han preparado.



  En esta ocasión si que pruebo el vino y un trocito del pincho. Madre mía, dan ganas de quedarse aquí un par de horas para disfrutar de todo esto. Repostar, unas fotillos y vámonos que si no, no salimos, je je je.


  Salimos los tres disparados sin mirar atrás. Pasamos por medio de Pesquera de Duero donde algunos lugareños nos animan a nuestro paso. De aquí a la siguiente bodega tenemos un camino bastante corrible entre viñas y sembrados. Llevamos un ritmo crucero de 5´el kilómetro. Las charlas no dejan de hacernos mas llevaderos el camino, aparte de conocernos un poquito mejor.
  Y llegamos a la bodega Comenge donde están en plena actividad. También hay un grupo de turistas visitando las bodega y sus viñas. Muy animada esta la cosa.
  Al salir de aquí vemos en lo alto la residencia real del castillo de Curiel. Impresionante donde está construido. Muy muy bien conservado. Nos llama bastante la atención y no dejamos de admirarlo hasta que entramos a Curiel y nos adentramos en sus calles.
  Y volvemos a recorrer caminos entre viñedos y otros campos sembrados.  Silver lleva el piramidal un poco tocado de una antigua lesión, pero va aguantando como un cosaco. Eduardo lleva una fuerza increíble. Hay momentos que nos lleva con el gancho puesto, je je je.
  Tenemos unos tres kilómetros por camino polvoriento donde hemos cogido buen ritmo con la mente puesta en el siguiente avituallamiento. No tarda en llegar y nos adentramos en al bodega Legaris. Al fondo vemos el avituallamiento donde unas ocho voluntarias nos animan al ir acercándonos.


   No dudamos en parar y probar un poquito el vino que nos ofrecen. Charlamos con ellas un rato. Dicen que nos ven con buena cara e incluso hay una de ellas que quiere que le dejemos las zapatillas y ya termina por nosotros. Es un avituallamiento de un club de atletismo y eso se nota en la animación y la alegría que nos transmiten.


   Perooooo, sintiéndolo mucho tenemos que continuar con el camino. Nos despedimos de ellas mientras Silver se pone una cinta compresiva en la pierna de la lesión para intentar que no le molesta mas de lo que lo está haciendo.
  Estamos casi, casi en el km 44. Muy prontito volvemos a coger la senda del río para dirigirnos a Peñafiel. Llevamos viendo el castillo desde hace unos kilómetros lo que nos dice que ya vamos rematando el recorrido. Nos quedan ocho kilómetros de disfrute por el GR 14. El río está super calmado. Da gusto correr por aquí.
  Y llegamos al avituallamiento que esta situado en el puente medieval. Estamos muy muy cerca del pueblo. Los voluntarios nos dicen palabras y frases de ánimo. Muy amables y simpáticos todos los voluntarios en el día de hoy.
  A escasos dos kilómetros del siguiente avituallamiento, Miryam, la mujer de Silver le hace una llamada y le dice que está en la bodega Protos esperándole. Y casi sin darnos cuenta estamos entrando en la mencionada bodega donde Silver nos da un dato interesante. La bodega Protos es del mismo arquitecto que la T-4 de Madrid.
  Por fin entramos en la bodega donde comemos fruta, chocolate y bebemos de todo un poco. Eduardo no duda en coger una copita de vino para probar su tinto.  La mujer de Silver nos hace unas fotillos al pie del castillo al que tendremos que subir cuando salgamos de aquí.




   Despedidas de todos los que se encuentran allí y casi sin pasar por la casilla de salida tenemos la subida al castillo. Un camino hacia el castillo donde tenemos que usar las manos en un par de ocasiones para subir. Vamos dejando a nuestra derecha las chimeneas de las bodegas caseras que se sitúan debajo de la falda de la montaña.


  Llegamos arriba y bordeamos el castillo para bajar por la otra cara. Una bajada algo peligrosa no tanto por el desnivel sino por el terreno de arena suelta en el que frenarse es un poco complicado. Pero sin ningún incidente llegamos a la carretera que nos da entrada al pueblo.


   Un kilómetro escaso para completar esta carrera tan bien hecha. Pasamos por las calles de Peñafiel bajo los aplausos de los paisanos del pueblo. Y después de un giro a izquierdas entramos en el Coso. Allí el spiker anuncia nuestra entrada. Los tres nos saludamos y chocamos las manos antes de pasar por meta.





  Y... 5 horas 12 minutos de autentico disfrute y en muy buena compañía. Da gusto encontrarse gente así con la que compartir un porrón de kilómetros. Gracias chicos por esta mañana que siempre recordaré. ¡AH!, y enhorabuena...



  Quería desde aquí hacer una mención a Silver. Hoy corre por su padre que esta pachuchillo. No suele correr estas distancias pero la prueba lo merecía ya que su padre es enólogo. Espero que vaya todo bien y este esfuerzo de hoy haga que tu padre se mejore. Eres grande colega. Un honor correr con un tío como tu. Espero volver a coincidir contigo en alguna otra ocasión.
  A Eduardo creo que si le veré mas a menudo por que le va la marcha igual que a mí, je je je.. Ya me contarás que tal le ha ido a Carolina en la media.
  Después de unas fotillos y de avituallarnos, por última vez nos despedimos los tres integrantes del mejor grupo de hoy.
  Yo por mi parte doy por finiquitada la experiencia de hoy y voy al coche para cambiarme y emprender el camino de regreso antes de que el sueño haga acto de presencia.
  Solo me queda dar las gracias a Nanny por su amabilidad y su curro como voluntaria y pedirla perdón por irme tan rápido, aunque seguro que no tardaremos en vernos de nuevo, je je je. Gracias por todo.
  Bueno, pues esto es un poquito de lo que ha pasado hoy en la Ribera Run Race. Carrera muy recomendable sobre todo a los que les gusten los paisajes y el vino, je je je.
  Hasta la próxima..

   Capi
   

jueves, 14 de septiembre de 2017

Cross de Bargas.

  Que voy a decir de esta prueba. Una carrera fija en el calendario si el turno en el curro lo permite. Todos los años la he hecho con mi gemelo, pero este no va a poder ser por estar convaleciente.
   En esta ocasión me desplazo a Bargas con la familia. Hace muy buena tarde y estamos a diez minutos de casa, osea que casi no hay escusa para faltar.
   Después de aparcar y llegar a la plaza, vemos que el ambiente es como el de todos los años. Muchos atletas que quieren darle cera a las piernas. Mientras recogemos los dorsales están corriendo las distancias menores. Tenemos un poco de tiempo para charlas con muchos amigos que también han venido a disfrutar de esta carrera.

  Algunos están ya calentando. Yo me voy a poner de corto para, aunque sea mover un poco el corazón antes de la carrera ya que son 5.500 metros donde se sale a fuego y se termina a tope, je je je.

  Le dejo la ropa a Susana y después de unas carreritas hay que ponerse en la línea de salida. Mi situación es a mitad de pelotón como casi siempre.
  Se da la salida. Ufff, que aglomeración. Con mucho tiento pasamos la primera curva que hace que el comienzo sea casi un embudo.


  No tengo muy claro lo que voy a hacer hoy, ya que siempre he ido con mi gemelo a disfrutarla. Hoy me va a dar por correr. Encaro la subida y cojo un ritmo bastante alto para mis costumbres. Voy pasando a muchos corredores. Hago el primer kilómetro en 4´14". Uff, creo que me he pasado, pero no he ido del todo mal.
  Sigo pasando a gente y en cuanto la carretera llanea, aprieto un poco mas. Ya no hay vuelta atrás. A darlo todo. A ver lo que aguantamos.
  Llego a la rotonda de la urbanización "Las Perdices" y veo que llevo delante a un colega que corre tela. Es Araque. Le llevo a unos 25 metros. Voy pensando que él va mal o yo voy muy rápido, jejeje.
   Me doy cuenta que estoy haciendo los kilómetros 10 segundos por debajo de cuatro. Bueno, hay que aguantar así hasta la bajada.
  No decaigo y el último kilómetro le hago a 3´45". No me es suficiente para alcanzar a Araque que es el que ha tirado de mí sin darse cuenta.
 



  Bueno, pues con el corazón en la boca entro en meta en 21´21". A una media de 3´48". Muy rápido para un ultrero como yo al que estas distancias le vienen muy largas, je je je.
 
 y.... Llego literalmente con la lengua fuera.....

  Susana hoy me mira desde la grada como extrañada, ja ja ja. -Siiii, ya lo se, he ido muy rápido....
Felicito a Araque y le digo que si son dos kilómetros mas le cojo. Le digo eso para quedar bien, pero el sabe que si son dos kilómetros mas me saca un mundo, je je je.
  Felicito al ganador de la prueba, David y a los demás amigos y conocidos que van llegando.


 
 Hoy ha venido de espectador Teko. Hace unas pocas fotos y un vídeo de la entrada de los corredores. Por mas que le he intentado convencer de que corriera, ha preferido verla desde la barrera ya que en un par de días tiene la carrera de San Pablo y ahí hay que darle cera también. Muchas gracias por tus ánimos y mucha suerte en tu carrera.
 Bueno, pues después del calentón y de los saludos solo queda recogerse que mañana hay que currar. Espero poder estar el año que viene y si puede ser con mi gemelo, como siempre.
  Un saludito a todos.

  Capi
hh

sábado, 2 de septiembre de 2017

Maratón el guerrero de Gredos.

  Por segundo año consecutivo nos acercamos a Candeleda a participar en este precioso a la vez que duro maratón, el cual el año pasado nos dio una buena paliza.
  Muy pero que muy tempranito nos montamos en el coche Alfredo (Tiri), Txule, Floro (que va a participar en la media maratón) y un servidor.
  Después de una parada técnica al grito de -:"Tienes que parar, Capi", je je je, llegamos a Candeleda y aparcamos a escasos 50 metros de la salida. Recogemos los dorsales y directos a tomar un cafetito que al final irá acompañado de una tostada.
 
  Allí nos encontramos a otro Toledano, Raúl, con el charlamos mientras nos tomamos el deseado café. Es tempranito todavía pero ya se está llenando de corredores la zona.
  Nos vamos a los coches a cambiar y al lado nuestra ha aparcado Pepe, otro integrante del Bikilamajaro. Después de acicalarnos nos dirigimos a la zona de salida donde me encuentro a Jose Roberto (Gacela). Un tipo genial con el que coincidí el año pasado esta misma carrera y en la que juntos terminamos la carrera bajo un calor casi insoportable.
  Pues entre chácharas y nervios, se acerca la hora de la salida que este año se a adelantado 45 minutos respecto al año pasado. Esto nos va a venir bien ya que nos vamos a quitar casi una hora de sol, en un día que también tiene previsto apretar de lo lindo.
  Mientras rematamos las conversaciones, escuchamos la cuenta atrás. Nos damos la mano unos a otros deseándonos suerte y pummm, ¡a correr!.
  Con los frontales encendidos y siguiendo el circulito de luz que desprende el aparato, comenzamos el Guerrero de Gredos.
  Comenzamos corriendo y calentando el cuerpo para afrontar la primera subida que consta de unos 9 kilómetros. Aquí vamos Txule y yo. Uno detrás del otro. Siguiendo los pasos de los de adelante. El Gacela y Raúl nos siguen los pasos.
  En los primeros compases de la subida, voy en cabeza. En un momento dado miro para atrás y entre los focos de los demás corredores no distingo a mi compi. ¡¡Txule!!, ¿Estas ahí?. Pues mi compi no responde. Tiene que haberse quedado un poco más atrás.
  Bajo el ritmo un poco para ver si se va a cercando a mí. Ya con la primera luz del sol veo que el que se me acerca es Alfredo. Se pone a mi altura y me dice que Txule & compañía vienen un poco más atrás. 
  Pues nada, a seguir subiendo poco a poco. Llegamos a la peña caballeo donde tenemos un descansito. Un pequeño cresteo para comenzar la subida a la Portilla del Escobarón. Esta subida ya nos va poniendo en nuestro sitio. Tramos donde hay que usar piernas y brazos. Tramos donde hay que seguir las balizas para no desviarte ya que no hay ningún camino ni sendero hecho.
  Después de esta subida viene un cresteo bastante peligroso. Mucha piedra, ramas cortadas para poder pasar y poco espacio para poner los pies. Todo ello amenizado con cortados a nuestra izquierda que lo hace mas interesante aún. Antes de comenzar este tramo me ajusto bien los cordones y y aprieto bien las zapatillas. 
   Las vistas son espectaculares. Hay momentos de parar, respirar y deleitarse de los paisajes de la zona. Esta zona se hace bastante larga y lleva mucho tiempo. Hay que ir con mucho cuidado.
  Le comento a Alfredo que ahora después viene una bajada cojonuda, pero no le digo nada mas para que lo descubra el solito, je je je.
  Llegamos a la bajada. Piedras, piedras y mas piedras. Los tobillos van a trabajar de lo lindo. Hay que ir pisando las piedras (no hay otra cosa) que están amontonadas y casi todas se mueven. Hay que ayudarse con las manos para amortiguar los saltos.
   Pasado este primer tramo de bajada, llegamos a las piedras "grandes". Un río de pedrolos que tenemos que ir saltando de una a otra. Subiendo y bajando de ellas mientras seguimos descendiendo. Los tropezones y torceduras "leves" de tobillos son continuos.
  Llegando al avituallamiento situado en la parte mas baja a la que llegamos, le digo a mi compi que mire a su derecha. Je je je . Levanta y levanta y levanta la cabeza hasta que llega a la cumbre de la portilla de la peña. En lo alto se distingue una camiseta naranja del voluntario. Pufff, lo que nos queda por subir.
  Rellenamos bidones y comemos plátano y naranjas mientras nos remojamos el riachuelo que corre por aquí. Yo además me tomo una glucosa y sales. El año 'asado en esta subida se me quedó tiesa la pierna por falta de hidratación. Hoy he ido bebiendo y comiendo casi mas de la cuenta para intentar llegar aquí en perfectas condiciones.
  Bueno, pues al lío Alfredo. Comenzamos la subida con bastante tiento. Voy dando pasitos muy cortos intentando no subir demasiado la pierna y uso mucho los brazos y manos para ayudarme.
  A mitad de la subida, mi compi va un poquito mas rápido y se adelanta unos metros mientras yo sigo regulando.
  Es mejor no mirar hacia arriba. Aunque es inevitable alzar la vista y ver lo que queda. Tenemos de referencia al voluntario de la camiseta naranja que cada vez esta mas cerca.
  Alfredo ya esta arriba. A mi me queda un poquito todavía. Lo suficiente para darle tiempo a sacar la cámara y hacerme unas pocas fotos.



 
   Bueno, pues ya estamos en el alto de la Portilla la Peña. Lo más duro ha pasado ya. Ningún incidente destacable, así que va bien la cosa.
    Como todo lo que sube baja, pues toca bajar. Este año bajamos un poco más para poder rellenar agua en una fuente natural.
  La bajada hasta el camino es bastante pedregosa. Hay mucho arbusto. Varias veces nos tenemos que para a buscar balizas por que vamos muy pendientes del suelo y esto hace que nos pasemos, no por mucho, el camino ha seguir.
   Nos vamos alternando las posiciones mi compi y yo. En un tramo en el que voy detrás le pego una patada a una piedra y salgo por orejas. No se como pero doy una voltereta y caigo rodando por la espalda. Me quedo sentado mirándome el brazo izquierdo, mientras me parto de la risa (Eso de las caídas me da mucha risa, y si me pasa a mi, más). Parece que no tiene consecuencias. Lo único que noto es un golpe en la espalda y me doy cuenta que me he clavado el frontal, que le llevo guardado en la mochila.
  Me levanto y mientras me voy sacudiendo veo a mi compañero correr a lo lejos. Ni se ha enterado de la caída. Ahora me toca correr para cogerle. Llega a una fuente y para a rellenar el bidón mientras espera que llegue yo. Le cuento lo de la caída y me sacude un poco la mochila que va llena de arena y polvo.
  Y... Llegamos al camino. Uff, un poco de suelo sin piedras donde pisar bien. Tenemos algo mas de tres kilómetros de subida por esta pista donde alternamos el correr y el andar en los tramos con mas desnivel.
  Pasamos por el castro Celta y llegamos a otro avituallamiento. Los voluntarios son geniales. Super atentos y amables. Aquí nos tomamos un sandwich a medias y tomamos un poquito de cocacola. Una voluntaria nos va llamando uno a uno para refrescarnos con una garrafa de agua. Cuando es mi turno, me agacho y...... Ahhhhh, me ha echado media garrafa por lo alto. La muchacha se disculpa, pero la digo que no pasa nada, que he gritado por la impresión del agua fría, pero que me ha venido de lujo, je je je.
  En este avituallamiento coincidimos con una chica que va la tercera. Haremos todo el recorrido casi juntos hasta llegar a chilla. En este tramo hay varios arroyos y una zona de pozas donde hay gente bañándose. Nos remojamos en todos los sitios de agua para refrescarnos, aunque dan ganas de soltar los bártulos y quedarse allí a pasar el día, ji ji ji.
  Llegamos a Chilla. Último avituallamiento donde charlamos con los voluntarios. Le comento que fui yo el que llamo (el año pasado) por teléfono para que fueran a buscar a un corredor que estaba bastante mal por deshidratación y también a un francés que estaba bastante tocado. Se acordaban perfectamente, je je je ya que les asistieron ellos.
  Aquí a la sombra, charlando, comiendo y bebiendo se está de lujo, pero vamos a ver si rematamos estos ocho kilómetros que nos quedan.
  Este último tramo es bastante corrible. Quitando un par de repechos es todo llaneando y bajando. Voy marcando el ritmo y Alfredo pegadito a mi. Vamos bastante bien de fuerzas lo que hace que podamos correr bastante cómodos.
 La música y al spiker se oyen cada vez mas cerca. Que ganitas de llegar. Por fin entramos en las calles de Candeleda. Nos queda menos de un kilómetro y ya nos vamos felicitando. "Vaya calentón nos hemos pegado", le digo a mi compi, je je je.
  Recta de meta y a disfrutar estos últimos metros. Entramos por meta y nos damos la enhorabuena. creo que hemos hecho una muy buena carrera donde hemos ido disfrutando del paisaje, de los demás corredores, de los voluntarios y de todo lo que rodea a esta carrera.
  Al final entramos en 7 horas y 44 minutos. 1 hora y 45 minutos menos que el año pasado. Estamos en la línea que es lo importante.



 
  Aparece Floro que nos estaba esperando en meta e intercambiamos impresiones. También saludo y charlo un rato con Aarón (Evedeport), gran profesional pero sobre todo un tío super amable y buena gente, Antes corredor de los buenos lo que hace que sepa perfectamente lo que necesitan los corredores y salga todo a pedir de boca. Un saludo maquina, te veré pronto, seguro, je je je.
  Un bañito en la poza y a reponer fuerzas con una cervecita mientras esperamos la entrada de txule y compañía.

 
  No tardan en entrar y unirse a las cervezas. Charlo un poco con el Gacela y me despido de él esperando volver a coincidir muy pronto. Un abrazote colega.
  También saludo a Carolina (perdón por el despiste) que ha hecho la media maratón y que dentro de unas semanas volveremos a coincidir en la Ribera Run Race.
  Bueno, pues esto está finiquitado. Solo queda montarse en el coche y emprender el viaje de vuelta donde esperemos no tener otra parada técnica, juas juas juas.
   Un saludo a todos y como siempre, gracias por vuestras palabras de ánimo.
 
    Capi

domingo, 20 de agosto de 2017

Maraton rio Boedo.

  Cinco años ya, viniendo a este maratón tan especial. Y es que este es un maratón muy muy especial. Alejado de las aglomeraciones y con un ambiente familiar.
  Allí plantamos la tienda, como en años anteriores. El sábado después de comer, una pequeña siesta con el ruido del río de fondo que es bastante reponedora.
  Ya por la tarde nos vamos a la zona de salida donde se están preparando los que van a disputar la media maratón. Allí me encuentro a Jose Vicente, a Rafa Sanjuan, A Enrique .......
  He de decir que también estoy inscrito a la media pero he decidido no correrla para mañana en el maratón estar un poco mas fresco. Aunque alguno me animara a hacerla, je je je.
  Por aquí también están, como el año pasado, Fátima y Rafa, de Ciudad real, dispuestos a dar guerra. Fátima quedaría primera y Rafa cuarto de la general, subiendo al pódium en su categoría.
  Después de esta tarde de ambiente atlético, hay que cenar algo y meterse en la piltra. Hace fresquete aunque no como años atrás.
  Llegó el domingo y a las 7:15 suena el despertador. Me acicalo y abrigadito me voy a recoger el dorsal de la carrera. cafetito en el bar y dejar la chaqueta en la tienda.


 
  Son menos cuarto y allí esta casi todo el mundo ya preparado. Pancarta nueva para esta edición. La verdad es que queda chula, je je je.
  Después de unas palabras de Gabriel, el organizador de todo esto y la cuenta atrás, da comienzo el maratón. Creo que somos unos 60 o 70 corredores. Casi todos conocidos de otros años.
  Mi intención es, ya que me conozco el maratón y su recorrido, y su calor, y...... de sobra, es intentar llevar mi ritmito de 5´el kilómetro lo mas lejos posible.
  Como siempre, una vueltecita por el pueblo para coger la carretera hacia Revilla de Collazos. En la salida del pueblo está Susana y Sonia con la cámara en mano. Que sorpresa. Yo creía que seguirían durmiendo.



 
  Saludos, fotos, choques de mano y a comenzar a devorar kilómetros.
   Todo recto y por el asfalto de la carretera hasta Revilla. Una laaaarga recta donde todavía vamos mas o menos agrupados aunque estirados. El día va a ser caluroso así que hay que beber desde el principio.
  Pasamos Revilla donde tenemos el primer avituallamiento. La hermana de Gabriel está en el punto donde nos tenemos que desviar para coger un camino. Con sus ánimos nos indica la dirección que tomar.
  Comenzamos la vuelta al pueblo. Esta es la primera vuelta de las tres que hay que dar, aunque esta es mas corta que las otras dos. De momento voy a buen ritmo. A unos 10 segundos por debajo de cinco.
  El regreso es por un camino donde me están dando retortijones. Creo que los donuts de chocolate del desayuno están haciendo efecto. Intentaremos llegar al pueblo para ver si alguien me da papel, je je je.

 
  Aquí adelanto a varios corredores. No se si es por ir con el culo apretado pero he aumentado el ritmo un poco. Al llegar a la entrada del pueblo, veo que Susana sigue allí esperándome. Al llegar a su altura le digo que todo bien pero que: -"Me estoy cagando".




 
  Je je je, se mea de la risa. Manda a Sonia a la tienda a por papel. Yo mientras con los carrillos pegados me dispongo a dar la vuelta por el pueblo para volver a salir de nuevo a la carretera. Y...... allí esta Susana haciendo fotos y Sonia con el rollo en la misma pose que tienen los que dan los bidones de agua a los ciclistas. El brazo en alto y el papel en la mano.




 
  Ufff, por lo menos voy a poder limpiarme, je je je. Le cambio el papel por una botella de agua que he cogido en el pueblo y a buscar un sitio cómodo para...ejem ejem.
  Pasa un kilómetro y o paro o esto se me va de las manos. Bueno, mejor dicho, se me va del culo. Localizo un grupo de árboles. Me quedan unos 200 metros para llegar a ellos. Mas no puedo apretar el culo. Me duelen hasta las pestañas de aguantar.
  Por fin estoy allí. Salto la cuneta y bien tapadito y a resguardo me pongo en posición y....... Lo que sale de allí y a la velocidad que sale, es digno de admirar. ¡¡Agggggg, que agustooooooooo!!.
  Después de abonar un poco el campo e intentar cerrar el ojete, pongo todo de nuevo en su sitio y vuelvo a la carrera dejando el papel en un pivote kilométrico por si alguien lo necesita.
  Ahora si que voy bien. Miro hacia adelante y veo que mientras disfrutaba del momento me han pasado varios corredores. Bueno, hay que volver a coger ritmo y comenzar esta nueva carrera, je je je.
  No tardo en volver a los ritmos de antes de la cagada. Será por que voy mas suelto, je je je. La larga recta se presenta ante mí y poco a poco me acerco a los corredores que me pasaron antes. Llego a Revilla de Collazos y cojo una botella de agua y un aquarius. hay también plátano pero de momento voy bien así.
  Ahora tenemos delante otra larga recta hasta llegar a Collazos de Boedo donde después de pasar por el pueblo cogemos un camino que no soltaremos hasta la entrada al pueblo que ha sido punto de asentamiento y partida del maratón. Báscones de Ojeda.
  En este tramo el cual el año pasado se me hizo bastante largo, adelanto a varios corredores, nuevamente. Aquí si no has regulado bien, puedes pasarlas muy canutas. Son unos siete kilómetros donde vas tu con tu mecanismo y según vaya dicho mecanismo, así será la pesadilla, je je je.
  Esta vuelta se me ha hecho bastante llevadera. En la entrada me cruzo con Enrique que ya ha comenzado su última vuelta. le saludo y vuelvo a pasar por el pueblo donde en el avituallamiento varios corredores están parados bebiendo y comiendo. Yo decido coger solamente una botella de agua y no parar nada mas que a saludar a Susana y los peques.





 
  Voy muy muy muy bien. pero me queda la última vuelta. Unos 15 km de soledad y calor. Veremos si podemos continuar con el plan establecido al principio.
  Comienzo a devorar kilómetros de asfalto en esta carretera larga y peraltada a los lados donde tienes que ir buscando el mejor sitio en cada momento para intentar no ir torcido, ji ji ji.
  Voy muy concentrado pero en un momento dado levanto la cabeza y la vista se me va directa al pivote donde dejé el papel en la vuelta anterior. Allí sigue, todo blanquito y enrolladito. Me mira con cara de pena. Me dan ganas de volver a utilizarlo y volver a sentir el placer de quedarme agustito. Me lo pienso dos veces, pero decido no parar. Creo que puedo esperar a llegar a meta. Además en la parada anterior perdí todo el tiempo que fui ganándole al crono en los primeros kilómetros y que tanto cuesta recuperar.
  Dejo allí el papel por si alguien lo necesita y me dirijo al siguiente pueblo con paso firme. Cuando llego a Revilla veo a Enrique parado en el avituallamiento. Mientras cojo la botella de agua le pregunto y me dice que lleva ampollas. Pues nada, despacito y que te vayan dejando correr para llegar a meta. Me despido de él y continuo dirección Collazos.
  En este tramo adelanto a otro par de corredores que van a ritmo controlado. Y casi sin darme cuenta paso por Collazos y comienzo la larga senda de vuelta a Báscones.
  Estoy consiguiendo llevar el ritmo por debajo de 5 minutos el kilómetro. Voy bastante bien y espero no dejarle. A falta de unos 5 kms adelanto a un corredor que me dice que lleva calambres pero que va bien. Me despido de él y continúo dando zancadas.
  Por fin llego al último avituallamiento donde los voluntarios te animan a ritmo de megáfono. Dicen tu nombre mientras te jalean. Son la caña. Se aprenden tu nombre para, a su paso, animarte personalizadamente. Gracias chicos.
  Y... por fin veo el pueblo. Me queda algo mas de un kilómetro. Esto está rematado. Entro en el pueblo bajo los aplausos del publico asistente. Encaro la recta de meta donde hay mucho gente animando y donde me esperan Alvaro y Sonia para, como en años anteriores entrar en meta.






 
  Veo a Susana inmortalizando el momento mientras entramos en meta con la mayor de las sonrisas. Pues objetivo cumplido. 3 horas y 29 minutos. Muy buena marca para ser una carrera que hacer en solitario y donde lo mas fácil es ir perdiendo tiempo en cada kilómetro haciéndose muy difícil llevar un ritmo hasta el final.
  Mientras hablo con Susana y los peques, me hidrato y vemos la entrada de los corredores que siguen entrando.



 
Entra Enrique con los pies bastante doloridos y le doy la enhorabuena.

 
  Pues toca ir a cambiarse y a recoger las tiendas y bártulos hasta que llegue el último corredor y se den los premios.
  Ya estamos todos en meta y comienza la entrega de trofeos. Cuando llega mi categoría: -Sorpresa. He quedado el tercero de la mía. Pues nada a subir al cajón que para eso me lo he ganado, je je je.
  Que bien se ve desde aquí arriba. No deja de ser algo anecdótico, pero bueno, un poco de ilusión le hace a uno estar entre los tres primeros...



 
  Susana me felicita muy efusivamente, je je je, mientras nos dirigimos a las mesas donde nos han preparado la suculenta paella de verdura.
  Pasamos un muy buen rato junto a Jose Vicente, Rafa y la compañía femenina. Terminado el postre nos hacemos una foto para el recuerdo y cada uno emprende el viaje de regreso a casa.

 
  Como sie3mpre ha sido un gran fin de semana compartiendo zancadas y arroz con buenos amigos. El año que viene más y mejor, seguro.
  Muchas gracias de nuevo por estar ahí. Hasta la próxima.
 
    Capi