sábado, 7 de noviembre de 2015

Doñana trail marathon. 73 kms.

   Mas de una semana lleva Susana planificando este viaje. Más que el viaje la carrera. 73 km con salida en Sevilla y llegada al Rocío necesita una muy buena planificación para intentar verme en varios puntos intentando saber un poco los tiempos de paso y sobre todo tener que desplazarse con el coche a estos puntos con los cortes de trafico y algún que otro contratiempo más.
   El viernes por la tarde recogemos el dorsal. Algo de cenar y a la cama que es algo tarde.
   El sábado pos la mañana muy tempranito me dirijo hacia la salida situada en la puerta de jerez (Sevilla). Allí me preparo con todo lo necesario para afrontar la prueba.

  La salida es a las 8:00. A menos cuarto me encuentro con Carlos con el que últimamente coincido mucho. Dejamos la bolsa en el ropero y nos vamos situando en la zona de salida. Somos unos 500 corredores. Hay bastante animación. Después de unas palabras del spiker da comienzo la prueba.

  El comienzo de la carrera es neutralizado. Unos 6 km que en teoría tenemos que ir detrás de un coche a un ritmo de 7 km/h. Salimos tranquilitos pero poco a poco nos damos cuenta que lo de 7 km/h era sobre el papel. Vamos a mitad del grupo que cada vez se estira más y más. llevamos un ritmo de 5´20" más o menos y por que no vamos detrás del coche si no........
   Lo que tenemos claro es que nuestro ritmo para poder terminar la prueba con garantías es de 5´45" por kilómetro. Hoy para este trail me he colocado unas zapatillas con una suela algo agresivas para ir cómodo por los caminos primero de piedras y luego de arena que nos encontraremos en el recorrido.
   De momento vamos aun ritmo unos 25 segundos más rápido de lo pensado, pero somos incapaces de bajarle. Las calles de Sevilla y las urbanizaciones por las que pasamos nos animan a correr. Poco a poco vamos metiendo desnivel. Varias cuestas como la del casino nos paran un poco los pies.
   Llevamos unos siete kilómetros y seguimos por asfalto. No voy muy agusto con las zapas. No están diseñadas para asfalto y los gemelos se empiezan a resentir. la falta de amortiguación y la dureza de la suela están empezando a ser una amenaza para la prueba.
   Carlos y yo seguimos a buen ritmo. Hablando con los demás corredores, disfrutando de las vistas de la ciudad, etc.
   Llevamos algo más de 10 kilómetros (yo pensaba que eran unos 4 más o menos) por las calles de las urbanizaciones. Pregunto a otros corredores de Sevilla si queda mucho para los caminos y me dicen que ya no queda mucho. Ufffff, que aliviooooooo.....
   Por fin salimos de las calles y emprendemos el camino dirección al Rocío. Caminos bastante anchos y muy compactos. Lo contrario de lo que me esperaba yo. Creo que me he equivocado de zapatillas, pero bueno habrá que apechugar y tirar para adelante.

   Por el momento Carlos va marcando el ritmo  que muchas veces tenemos que ir controlando y aflojando por que nos pasamos pero es que de momento vamos muy agusto.
   El sol y el calor empiezan a hacer de las suyas. Llevamos algo más de dos horas y unos 22 kms. Nos damos cuenta que en las horas centrales del día las vamos a pasar canutas. Hasta el momento hemos comenzado a hidratarnos en condiciones pensando en lo que nos espera.
   Estos caminos son muy transitados. Ciclistas, corredores y andantes nos acompañan en el recorrido. Por el km 30 sucede un percance. Una furgoneta quiere salir al camino (por el que vamos nosotros y los demás usuarios) y frena para mirar si viene alguien. Hace el amago de salir y dos ciclistas que vienen de frente a nosotros frenan bruscamente pensando que iba a salir. El primero frena, derrapa y consigue pasar por delante de la furgoneta pero el segundo sale disparado por encima de la bici y golpea contra el suelo. Vamos a ayudarle y vemos que se levanta solo. Se mira el brazo y comienza a chillar desesperado. Se ha roto el brazo. Los gritos son una mezcla de dolor, agobio y desesperación. Poco a poco llegan mas ciclistas que se hacen cargo de situación con lo que nosotros podemos continuar nuestro camino.
   Después de este suceso nos tiramos varios kilómetros comentando lo que ha pasado y hablando del tema "bicis". Un debate muy largo que nos pone casi en el kilómetro 35.
   Carlos sabe que voy jodidillo por las zapatillas por que se lo he manifestado en varias ocasiones. Además me van haciendo rozaduras por intentar amortiguar el impacto contra el suelo lo máximo posible y cambiar un poco la pisada.
   Me quedan dos para el avituallamiento situado en el paso del Quema donde espero ver a Susana y los peques. Decido sacar el móvil y llamarla para que me tenga preparadas las otras zapatillas. Son igualmente de trail pero no tan rígidas y tan agresivas como estas y además tienen bastante amortiguación. Deseando llegar al avituallamiento para comer algo, rellenar bidones y cambiar de calzado.
   Ya estamos en el km 37. Parece un bufete libre. Lo primero beber y rellenar bidones y luego comer algún bocadillo, frutos secos y gominolas, eso sí, entre un enjambre de avispas que están cogiendo provisiones para el invierno.

  No veo a Susana entre el numeroso grupo de gente que nos está animando. La llamo de nuevo por saber que ha ocurrido y me dice que está cortado por la G. Civil el camino y que se ha ido a la salida del pueblo a unos 4 o 5 kilómetros.
   Emprendemos de nuevo el camino hacia lo que sería el km 41 más o menos y donde espera Susana. En estos kilómetros vamos bordeando Villamanrique por un camino bastante bueno y llano. Estoy deseando llegar al final del pueblo para quitarme las zapas que no se si es por la impaciencia pero ya me están molestando bastante.
   A lo lejos veo gran cantidad de coches por lo que intuyo que ahí estará Susana. Me voy acercando y efectivamente, la veo haciéndonos fotos. Me acerco a ella y me dice que al cruzar la carretera están los niños con la bolsa. Cruzo la carretera y allí está Sonia y Álvaro. Han puesto en el suelo colocadito como si se tratase de un mercadillo todo lo que llevaba yo de repuesto. Pantalones, camiseta, calcetines, geles, glucosa, vaselina,etc, etc.
 
 
 
 
 
   Yo ahora mismo lo que necesito es cambiarme las zapatillas. Me quito del chip y hago el cambio. De paso me miro el pie para ver el estado de la rozadura. Pufff, me pongo los calcetines y como si no lo hubiera visto. Espero que solo se quede en eso, je je je.
   Carlos aprovecha para cambiarse la camiseta. Mientras charlo con Susana y le doy un beso a los enanos. Estamos en disposición de seguir así que continuamos la tarea que tenemos para hoy. Me dice que va a intentar estar en el siguiente pueblo que se llama Hinojos. Me despido de ella y desaparecemos en la lejanía.
   Este primer kilómetro después del cambio le hago bastante mal. La rozadura no me molesta, me duele. Me paro un momento y me ato bien los cordones. Creo que me los he dejado algo flojos y se mueve la zapatilla. Salgo corriendo de nuevo y veo que Carlos me saca bastante distancia. Intento ir cogiéndole poco a poco pero hoy es su día. Va muy fuerte y le digo que tire. Le digo "¡adiós!" y poco a poco le voy perdiendo de vista.
   Paso por el maratón y mi tiempo es de 4 horas 13 minutos. Solo me quedan 31 kms. Mejor no pensarlo..........
   Los ocho kilómetros que tengo hasta Hinojos, la verdad es que voy bastante bien. La rozadura la voy notando a cada paso que doy pero creo que de momento no va a pasar de ahí. Llevo un buen ritmito y voy bastante cómodo para los kms que llevo. Sigo hidratándome a tope por que llevo el sol pegándome en todo lo alto y hace bastante calor.
   Por fin llego a Hinojos donde a mitad del pueblo está el trio. Choco la mano a los peques y le doy un beso a Susana (energía para el bodi). Ya no los volveré a ver hasta la meta en el Rocío.

















 
























   Bueno, ahora si que estoy solo. Paso por el km 50 y llevo 5 horas justitas y cabales. Solo me queda algo más de una media maratón.
   Paro en el siguiente avituallamiento y relleno los bidones además de beber bastante. Me tomo una barrita de cereales (de chocolate, claro) y le pido a un voluntario que me haga una foto.

  Respiro hondo y digo para mis adentros: "Vamos machote que esto está casi conseguido", mientras arranco a correr que por cierto ya va costando...
   Estos últimos kilómetros discurren por el coto de Doñana. Aquí empieza a haber bastante arena y muchas zonas de barro y charcos a causa de las lluvias de la semana pasada. Vamos saliéndonos de la trazada marcada en varias ocasiones para no tener que meter las piernas hasta la rodilla en los charcos. Es una zona bastante arbolada y nos mitiga un poco el sol directo que llevamos durante tantos kilómetros.
   En el 55 más o menos ya si que tenemos la sensación de ir por el camino del Rocío. Caminos de arena, zonas con rodadas de todo terrenos y carros. Aquí pega bastante de nuevo el sol lo que hace que vayamos acabando con las provisiones de agua.
  Me he unido a un grupo de tres corredores. Todos vamos diciendo lo mismo. A ver cuando llegamos al avituallamiento por que vamos secos. Uno de ellos va parándose cada dos por tres por que le van dando calambres. También vamos cogiendo a otros corredores que van andando.
   Nos quedan cuatro kilómetros para el agua. Uno del grupo va pidiendo agua a todos los que se cruzan en nuestro camino. Todo el mundo va pelao. Hay varias bicis que están llenando sus mochilas con botellas de agua y les van repartiendo pero de momento a nosotros no nos han llegado.
   En el km 60 voy bastante mejor que mis compañeros y poco a poco me voy despegando de ellos. Veo a una bicicleta que se acerca de frente y al llegar a mi altura me ofrece agua. Le pregunto que cuanto queda para el puesto y me dice que unos 400 metros. Entonces le contesto que me gustaría que me diera unas pocas botellas pero que se las lleve a los de atrás que lo necesitan más que yo y además ya estoy llegando al avituallamiento.
   Por finnnnnnn. Paro en la carpa y creo que me bebo dos botellas de agua del tirón. Después una de powerade. Relleno los bidones que están mas secos que un polvorón en agosto y me guardo una botella de agua en la mochila. Le pregunto al voluntario si hay otro avituallamiento antes de meta y me dice que no hay más. Esto significa que nos quedan 11 kms por delante con un calor de narices, por un terreno arenoso y lleno de polvo. Decido coger otra botella de powerade e ir bebiéndola poco a poco.
  El reloj me marca el km 68. Me quedan cinco kilómetros para meta. Ahora mismo llevo un angelito bueno en el hombro derecho que me dice: "venga tío, solo cinco. Del puente a casa. Te esperan Susana, Sonia y Álvaro. Ya lo tienes". Pero en el hombro izquierdo está el demonio cabrón que me dice: "Vamos tío, solo cinco kilómetros. Del puente a casa. Puedes hacerlos andando. Si ya llegas. Descansa un poquito. No seas cazurro...."
   Creo que esta batalla la ha ganado el angelito por que no dejo de correr. Bebo y bebo sin cesar. Me tomo un gel y la botella de agua del tirón. Me quedan 4 kms y voy corriendo con paso corto pero decidido. Los amagos de calambres han aparecido hace unos poco kilómetros y aunque los intento no hacer caso, ellos me llaman de vez en cuando y cada vez con más frecuencia.
  Llamo a Susana para decirla que estoy llegando. Me dice que está en la entrada a meta esperándome.
  No dejo de correr aunque voy bastante lento. Paso el puente Ajolí que me indica que estoy llegando al Rocío. Veo el pueblo a mi derecha. Le vamos a bordear para entrar por la parte de abajo. Me quedan dos kilómetros. Saco el móvil y me hago una grabación para darme ánimos.

video
  Vuelvo a guardar el móvil e intento alargar la zancada un poco pero varios avisos me dicen que no me pase. De todas formas cojo a un grupito que va andando y más adelante cojo a otro par de corredores que van con tirones.
   Estoy en la recta de meta. hay muchísima gente. El Rocío está hasta arriba. Todos aplaudiendo y gritando. Me quedan 200 metros y hago un último esfuerzo para adelantar a un corredor que va andando. No por nada sino por entrar con los peques en meta y no molestar a nadie.
  Piso la alfombra de meta y veo a Sonia y a Álvaro que salen disparados hacia mí y me cogen de la mano.

































   El spiker dice por los altavoces: "Y hace su entrada a meta Capi. desde Toledo al Rocío"..Ya ha estado Susana haciendo de las suyas, je je je.
   Bueno pues paso por meta de la mano de los enanos. Respiro muy muy hondo y digo:"'¡ Conseguido"!.


 

   Le doy un besazo a los enanos. Ellos también se lo han currado yendo de un sitio para otro para seguirme.
   Por fin me reencuentro con Susana. La que hace posible todo esto. la que tiene controlado hasta el último detalle. La que hace todo con mucho cariño y con muchas ganas. Solo puedo darla un beso (de momento) muy fuerte y decirla ¡Gracias!.
   Me quito el chip y me ponen la medalla que tanto me ha conseguido conseguir. Me la quito y se la pongo a Sonia por que esta medalla es de la familia.

















  Ahora toca hidratarse. Aunque abrir la botella de agua me cuesta un triunfo. ¡¡No tengo fuerzassssss!!


    Al poco se acerca Carlos que se ha marcado una señora carrera y nos damos la enhorabuena mientras comentamos un poco que tal nos ha ido.
  Bueno, pues después de comer y beber lo poco que el cuerpo me aceptaba, nos fuimos a la hermandad donde estaban situadas las duchas.
  Por el camino la enana nos inmortaliza dándonos un besito, je je  je, menudo bicho está hecha.

 Después de la merecida ducha y ya más tranquilito, tocaba ir a ver a la virgen y darla gracias por el día perfecto que ha salido.

   Esta está finiquitado. Una muesca más para el archivo, je je je. Por cierto, la medalla muy chula.
 
 
  Muchas gracias a todos como siempre por vuestro apoyo y vuestros ánimos y espero que sigáis llamándome looocoooo durante mucho tiempo, je je je. Me acordé de vosotros durante la carrera por que tuve que quitar los datos del móvil que me ibais a dejar sin batería, ji ji ji.
  Solo nos queda disfrutar de la playa el domingo que hace un día espectacular.
     ¡¡Ahhhhhh!!, que al final me traje a Toledo un par de amigas......
 
  Hasta la próxima. Muchísimas gracias a todos. Un abrazo.
 
   Capi
  

1 comentario:

  1. Menuda carrerita te has marcado, menos mal que pudiste cambiar las zapas. No paras, debe ser que ahora ya vas a cambiar maratones por ultras para llegar a 50, jeje.
    Un abrazo y enhorabuena.

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